El periodico El Pais publica hoy un articulo mio titulado El alcalde de Gibraltar que pretende introducir nuevos elementos en el analisis de esta cuestion, sobre todo la imposibilidad de la independencia de la colonia. Mas recientemente, tras la crisis de los pesqueros en aguas de la bahia de Algeciras en mayo de 2012, he publicado otro post titulado Pescaito frito en Gibraltar.Admiro la forma en que los britanicos comprenden el mundo. Al haber sido una potencia colonial con proyeccion global y mucho mas reciente que nosotros (el siglo 19 britanico y español son opuestos), tienen una vision verdaderamente global de las relaciones internacionales. Igualmente, su intuicion de años atras sobre la Union Europea, consistente en que una rapida ampliacion iba a diluir la union politica, ha demostrado ser correcta. La contribucion del Reino Unido a la gobernanza europea y global es fundamental, como son las de Alemania, Francia y España, otras grandes naciones historicas.
Ahora bien, no todo el monte es oregano. Cultivador de un fuerte caracter nacional, el Reino Unido esta demasiado apegado a sus intereses y tiene dificultades para aceptar ciertos principios, como la necesaria regulacion financiera prometida en el G-20.
En el caso de Gibraltar, el Reino Unido no ha mostrado solidaridad con un igual en el concierto de las naciones y en el contexto postmoderno de la Unión Europea. Hasta el final del franquismo el argumento principal de los britanicos para negarse a negociar sobre Gibraltar fue la naturaleza dictatorial de aquel regimen. Despues, han aceptado mini-acuerdos, sin entrar realmente en el fondo de la cuestion, que es la reivindicacion territorial de España. Con una mano hacian los pactos y con la otra colocaban obstaculos, como la constitucion de 2006.
Y lo peor es que España ha caido en el principal señuelo que han puesto los britanicos: respetar los deseos de los gibraltareños. Los gobiernos españoles se desviven en un empeño platonico para seducir a unos cuantos miles de habitantes de la roca, que estan encantados de ser cortejados, y que nunca aceptaran la vuelta a España. Pero esto es un error: los gibraltareños no tienen mucho que decir al respecto. La controversia sobre Gibraltar resulta de una cesion territorial, sin plazo, de un estado europeo a otro. Las condiciones estan claramente establecidas en el tratado que es la base juridica de la cesion (Tratado de Utrecht de 1713, articulo X): la ciudad de Gibraltar debe tener la minima comunicación con el resto de España y, cuando el Reino Unido decida enajenarla en cualquier forma, España tiene el primer derecho para recuperarla. Los habitantes del peñon, que el Reino Unido ha puesto y quitado a su antojo, no son un pueblo colonial que tenga capacidad para opinar sobre un territorio que España cedio a otro pais europeo.
Las Naciones Unidas han dicho repetidamente que los intentos de referendum de autodeterminacion no son validos porque no tienen en cuenta los derechos de retrocesion de España (por ejemplo, resolucion AGNU 2353 de 1967). Por tanto, al Reino Unido no le queda mas que negociar con España, y los gibraltareños tendran un estatuto personal y autonomia muy similar a la que tienen ahora o mejor. Las opciones para España son muchas, desde conceder amplios derechos a los gibraltareños incluso el uso de la lengua inglesa, aceptar un periodo de transicion o cosoberania, hasta volver a pensar cortar las comunicaciones, segun autoriza el Tratado de Utrecht.





