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sábado, 31 de mayo de 2025

El presidente Trump y la paz en Ucrania



Alfa & Omega del periódico ABC publicó esta breve entrevista el 13 de marzo pasado. En la entrevista, respondí a las preguntas que me formuló José Calderero de Aldecoa sobre la complicada cuestión del futuro de la guerra en Ucrania. Por el momento, nadie tiene la solución, pero aquí argumento que sería mejor una paz, aunque no sea satisfactoria para nadie, que continuar una guerra de desgaste dolorosa y destructiva para todos. La entrevista se encuentra en este enlace: https://alfayomega.es/de-la-bronca-oval-al-alto-el-fuego-asi-ha-cambiado-el-curso-de-la-guerra-de-ucrania-con-trump/. 

La imagen de Zelensky y Trump discutiendo acaloradamente en el Despacho Oval dio la vuelta al mundo. ¿Qué pasó ahí?

La discusión en el Despacho Oval se produjo porque hubo un cambio de tendencia abrupto por parte de Estados Unidos, que dejó a Zelensky descolocado. Esta no era la música que había estado escuchando hasta entonces y por eso reaccionó de una manera un tanto arrogante. Hay que tener en cuenta que la posición de Ucrania es de debilidad en el terreno militar, político y económico. Pero como contaban con el respaldo de Biden y de Europa, Zelensky se pensó que siempre sería así y ahora las cosas han cambiado. El cambio de ritmo le pilló por sorpresa.

¿Qué ha pasado para que en el transcurso de unos pocos días hayan pasado de gritarse a pactar un alto el fuego?

La discusión fue inesperada. Algo único en las relaciones internacionales. Nunca habíamos visto al presidente de un país responder con tanta insolencia al homólogo que más le está ayudando. Fue un shock, pero era lógico que las aguas volvieran pronto a su cauce. Ucrania ha tenido que recapacitar y entender que se tiene que adaptar a la nueva política de Estados Unidos. En este sentido, ha hecho de la necesidad virtud. Aunque en realidad la aceptación de Ucrania de los términos del alto el fuego planteados por EE. UU. se debe a su debilidad. De hecho, si ha podido resistir los ataques de Rusia, frustrar sus planes, es solo porque contaba con los recursos de los americanos y de Europa.

¿Hay intereses estratégicos detrás de este movimiento?

El alto el fuego era absolutamente necesario. Tanto la administración Biden como los europeos se habían metido en un callejón sin salida. Esta es una guerra sin solución, porque ninguno de los contrincantes puede conseguir su objetivo. Ni Rusia puede conquistar y ocupar toda Ucrania, ni Ucrania puede recuperar ahora mismo todo lo que era su territorio inicial, que es un territorio disputado. EE. UU. y Europa tuvieron el mérito de defender a Ucrania, pero la posición llevada hasta el final era imposible de sostener. Al final, el apoyo permanente a Ucrania significaba, como estamos viendo en los últimos meses, un estancamiento de los frentes y una guerra de desgaste. Así, hubiéramos estado dando recursos solo para que los soldados se mataran en el frente, con todo el sufrimiento de la gente que eso conlleva de uno y otro lado, y para favorecer a la industria del armamento. Una guerra así es una sangría para la sociedad internacional y un deterioro moral para todos. Por ello no me parece una buena decisión la que se tomó en Europa y Biden de continuar con el conflicto, y menos aun teniendo en cuenta que la UE tiene como propósito en su tratado fundacional el buscar la paz y la solución de los conflictos. Y, al contrario, la propuesta de un alto el fuego me parece la mejor solución. Trump puede tener malas ideas en otros campos, pero esta no es mala en absoluto.

Todavía falta que Rusia acepte el alto el fuego.

Sí, pero yo creo que se llegará a un acuerdo. Rusia tendrá que aceptar esta solución intermedia, que en realidad no satisface a ninguna de las dos partes. Todavía estamos viendo ataques de última hora, pero hay que dar prioridad a la paz frente a una guerra sin solución que provoca sufrimiento y gasto militar. En este sentido, la posición de la UE de que nos tenemos que rearmar es simplista y belicista y va en contra de sus principios fundacionales. Hay que recordar el famoso «si quieres la guerra, prepara la guerra», lo cual históricamente ha tenido consecuencias muy negativas. Yo soy más partidario de «si quieres la paz, busca la paz». El rearme va en contra de lograr una solución al conflicto. Creo que Europa está haciendo un mal análisis de la situación. Porque además hemos dado por cierto que Rusia va a continuar con los países bálticos y Polonia tras acabar con Ucrania, pero yo no estoy tan convencido de eso. Es solo una posibilidad, pero no podemos creer que eso es la verdad. Otra posibilidad es que Rusia quisiera hacerse con Ucrania porque considera que es parte de su territorio, sociológicamente y culturalmente, pero que después no quisiera desarrollar una acción militar en otros países de la OTAN. Date cuenta que dese el punto de vista estratégico Rusia tiene una posición de debilidad. La guerra de Ucrania ha demostrado que no es capaz de alcanzar unos fines militares como es ocupar un territorio con el que comparte frontera y que considera suyo. Entonces, entrar en un conflicto con la OTAN pues no es algo que hay que dar por hecho, como se está haciendo en parte de Europa.



martes, 18 de julio de 2017

El nuevo cemento

El Presidente Trump aprende rápido. Y es que no le queda más remedio. Dentro de Estados Unidos su popularidad sigue baja, las élites y la prensa le critican, y corre el riesgo de impeachment tras las elecciones mid-term previstas para noviembre de 2018. En el plano internacional, ya se ha dado cuenta que no puede seguir como elefante (logo de su partido) en cacharrería.

La visita a Paris el 14 de julio fue una muestra de nuevo entendimiento con Europa. Su participación en el G20 de Hamburgo tuvo el mismo efecto balsámico. En efecto, aprende rápido. La gente se fija mucho en los gestos personales, las fotos, el body language y observa que ahora hay mejor ambiente. Más importante que todo eso son los temas sobre los que se ponen de acuerdo los líderes. Estos pasan muchas veces desapercibidos, pero ¡pongan atención!

Macron ha conseguido interesar a Trump en el cambio climático y ha convocado otra conferencia en Paris para el 12 de diciembre. ¿Vendrá Trump? En el G20, Trump mostró su desacuerdo sobre este asunto pero su acuerdo sobre muchas otras cosas. En esa misma ocasión, pactó con Putin un alto el fuego en el sur de Siria. Bienvenido sea y ojalá se cumpla! Y en abril, con el Presidente de China en el idílico Mar a Lago, rebajó sus críticas al gigante asiático y se tejió un acuerdo para presionar a Corea del Norte. El muro con México (un trozo si, un trozo no) se ha convertido en un proyecto publicitario.


En un artículo que publiqué en marzo en El País dije que tanto Occidente como la comunidad internacional se mostraban dispersos porque no había ni enemigos comunes, niobjetivos comunes. Al final de ese texto dije que solamente los objetivos globales, como el medio ambiente o la resolución de crisis, podían ser el nuevo cemento que uniera a los países en un contexto global. Los objetivos individuales de los Estados o meramente regionales ya no son suficientes. Los agoreros de las guerras parece que se felicitan cuando hay desacuerdos y tensiones. Y la verdad últimamente no han faltado. Pero ahora se ve algo de luz a la salida del túnel. ¿Será la nueva constelación de líderes mundiales, con Macron y Merkel a la cabeza, capaz de definir unos objetivos globales?