La cuestión Qué significa ser español hoy es un debate abierto. Es una pregunta importante en un mundo en pleno cambio, que nos hacemos no solo nosotros sino que cada país la cuestiona a su forma. En Estados Unidos, el libro de Huntington Who are we? de 2004 se planteaba una pregunta similar. En Reino Unido, la identidad política de los británicos ha sido sometida a dos pruebas cruciales con el plebiscito en Escocia y con la votación sobre el Brexit. Comparada con lo que sucede en otros Estados, la situación de la identidad política de los españoles no es tan desesperada como algunos quieren pensar.
El libro Ser español en el siglo XXI es una aportación al debate. Diversas conferencias, publicaciones y entrevistas permiten contrastar puntos de vista y enriquecen el intercambio de opiniones. El 27 de febrero tuvo lugar un interesante coloquio en la Fundación Juan March, en el que intervine junto con Enric Juliana del diario La Vanguardia, y los periodistas Antonio San Jose e Iñigo Alfonso, cuyo audio puede escucharse en la web de la March. Este coloquio completa el que tuvo lugar en la Asociacion de la Prensa de Madrid en noviembre pasado.
La publicación Analisis de la Oficina de Analisis y Prevision del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperacion ha incluido este comentario del diplomático Luis Zaballa al libro. La reseña pone de relieve el trasfondo histórico del proyecto comun español a lo largo de siglos (un tema que Zaballa investiga) asi como la dimensión internacional de la propuesta del libro: hoy no puede explicarse ser español si no es como una forma de ser europeo y de participar en los asuntos globales.
Otro interesante coloquio tuvo lugar en el Casino de Salamanca el 13 de febrero, en el que intervinieron Carlos Miranda, Embajador de España, y Enrique Cabero, Vicerrector de la Universidad, bajo la Presidencia de Alberto Estella. Finalmente, las ideas del libro se han visto desarrolladas en numerosas entrevistas, entre las que cabe destacar las siguientes:
Salimos por el mundo, de Radio Exterior, con Mavi Aldana
Historias de papel, de RNE Andalucia, con Manuel Pedraz
Biblio Kiss, de Kiss FM, con Ismael Arranz.
Ademas de otras entrevistas en medios digitales, como El Español, y Sexto Continente, o comentarios en blogs como El hogar de las palabras.
viernes, 3 de marzo de 2017
lunes, 6 de febrero de 2017
Asteroid Trump
Donald Trump es un asteroide que se acerca a la Tierra. Puede ocurrir que el rozamiento con la atmósfera de Washington, el sistema político norteamericano, los jueces, las protestas ciudadanas, todo ello con su propia densidad, termine afectando al meteoro Trump. También, el efecto abrasivo de las relaciones internacionales, la necesidad de escuchar a los aliados y vecinos, podría terminar reduciendo el tamaño del asteroide y el impacto sería pequeño. La mayoría de los asteroides se desintegran con el rozamiento de la atmósfera terrestre. Pero puede ocurrir que la roca venida del espacio exterior sea más grande de lo normal, no se disuelva, y entonces produzca un cráter, olas de impacto y efectos peligrosos sobre el planeta.
Hacia la Tierra se precipitan más asteroides de los que pensamos. La NASA explica que cada dos mil años un meteorito del tamaño de un campo de fútbol produce daños considerables. Según ha registrado la Organización para la Prohibición de los Ensayos Nucleares (OTPCE), entre 2000 y 2013 se produjeron 26 explosiones de potencia nuclear en la alta atmósfera debido a choques de asteroides. El 15 de febrero de 2013 un bólido espacial cayó en fragmentos sobre Chelyabinsk (Rusia) causando más de mil heridos. Con el fin de desviar los meteoritos más peligrosos, la Agencia Espacial Europea y la NASA negociaron el programa AIDA, que se encuentra ahora en suspenso porque los europeos no se pusieron de acuerdo para aportar los fondos necesarios.
Los miembros de la Unión Europea no tienen todavía muy claro qué hacer frente al fenómeno Trump. Están evaluando la dimensión y la trayectoria para comprobar cuál será el alcance. Todos miran preocupados al cielo. Incluso la primera líder en visitar al Presidente Trump en la Casa Blanca, la Brexitosa Theresa May, tuvo que poner caras y mostrar desavenencias con su huésped. Los europeos no están unidos. Los países inmersos en elecciones este año todavía no pueden definir su posición. Los partidos y las voces más europeístas apuestan por hacer resurgir la Unión en respuesta a las críticas, inauditas en la historia, que ésta recibe del Presidente de Estados Unidos y su equipo. Los países con larga tradición de defensa de los principios democráticos, como Canadá y Suecia, muestran su oposición abierta a las políticas sobre inmigración del Presidente Trump y a sus instintos sobre el medio ambiente.
Mirando al futuro, el choque parece cercano. El alcance del impacto no puede calibrarse todavía, y hay expertos que piensan que será fuerte, mientras otros creen que al final será otro episodio más de disputa transatlántica. Personalmente, estimo que lo que está por venir no se parecerá nada a lo que ya hemos vivido.
Hacia la Tierra se precipitan más asteroides de los que pensamos. La NASA explica que cada dos mil años un meteorito del tamaño de un campo de fútbol produce daños considerables. Según ha registrado la Organización para la Prohibición de los Ensayos Nucleares (OTPCE), entre 2000 y 2013 se produjeron 26 explosiones de potencia nuclear en la alta atmósfera debido a choques de asteroides. El 15 de febrero de 2013 un bólido espacial cayó en fragmentos sobre Chelyabinsk (Rusia) causando más de mil heridos. Con el fin de desviar los meteoritos más peligrosos, la Agencia Espacial Europea y la NASA negociaron el programa AIDA, que se encuentra ahora en suspenso porque los europeos no se pusieron de acuerdo para aportar los fondos necesarios.
Los miembros de la Unión Europea no tienen todavía muy claro qué hacer frente al fenómeno Trump. Están evaluando la dimensión y la trayectoria para comprobar cuál será el alcance. Todos miran preocupados al cielo. Incluso la primera líder en visitar al Presidente Trump en la Casa Blanca, la Brexitosa Theresa May, tuvo que poner caras y mostrar desavenencias con su huésped. Los europeos no están unidos. Los países inmersos en elecciones este año todavía no pueden definir su posición. Los partidos y las voces más europeístas apuestan por hacer resurgir la Unión en respuesta a las críticas, inauditas en la historia, que ésta recibe del Presidente de Estados Unidos y su equipo. Los países con larga tradición de defensa de los principios democráticos, como Canadá y Suecia, muestran su oposición abierta a las políticas sobre inmigración del Presidente Trump y a sus instintos sobre el medio ambiente.
Mirando al futuro, el choque parece cercano. El alcance del impacto no puede calibrarse todavía, y hay expertos que piensan que será fuerte, mientras otros creen que al final será otro episodio más de disputa transatlántica. Personalmente, estimo que lo que está por venir no se parecerá nada a lo que ya hemos vivido.
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viernes, 3 de febrero de 2017
En España falta construcción estatal
El Gobierno español tiene un plan de acción para Cataluña
que consiste en oponerse punto por punto a los pasos que se dan hacia la
“desconexión” y hacia el referéndum. Al nombrar el nuevo Gobierno, el
Presidente Rajoy intentó un enfoque más amable, y pidió a sus Ministros más presencia en Cataluña. En diciembre pasado la Vicepresidenta Soraya Sáenz de
Santamaría inició un dialogo activo con la Generalitat, y mantuvo varias
reuniones sobre temas financieros con Oriol Junqueras. Pero las autoridades de
la Generalitat no se han movido un milímetro del plan soberanista. Su tozudez
ha provocado un cambio de tono del Gobierno, que ahora vuelve a ser más firme y más pegado a la partitura jurídica.
El Gobierno debería haber comprendido hace tiempo que el
independentismo en Cataluña es un prodigio de psicología social. Jordi Pujol ya
lo explicó en su libro de 1976 sobre la inmigración, donde dijo que el problema
de Cataluña se había originado en el año 1200 con la derrota de los Albigenses,
y todo lo que había ocurrido después era irrelevante. En la etapa de Mas, la
Generalitat promovió el mensaje de que desde 1714 habían existido 300 años de
represión, incluyendo la etapa democrática. La empanada mental de los
independentistas es notable, pero ellos están seguros de tener razón de una
forma irrazonable, como apunté en Quijotes catalanes. Tan seguros, que se
dedican a lavar el cerebro a sus compatriotas, mientras preparan una declaración de independencia con métodos propios del ascenso del totalitarismo
a comienzos del siglo XX, lo que ha dado lugar a las protestas de juristas catalanes que piden algo tan fundamental como el respeto del Derecho y las libertades en el seno de la Unión Europea. Los soberanistas son maquiavélicos: su fin justifica
cualquier medio.
En esta coyuntura, el Gobierno ha renunciado a la
construcción estatal. La oposición jurídica al procés no se combina con una
narrativa atractiva para explicar los grandes valores de España en un mundo peligroso
y las enormes ventajas de ser español hoy. Mientras los soberanistas no paran
de contar trolas sobre la historia y de hacer interpretaciones políticas
sesgadas, el Gobierno no pone de relieve las virtudes del proyecto común español.
Este proyecto se asienta en la pluralidad, el éxito económico, los avances
sociales, una cultura mestiza y global, el imperio de la ley, la integración y
la tolerancia, un sistema democrático sano, una participación activa en la
integración europea, así como una contribución crucial a la paz y las
instituciones internacionales.
No basta ser uno de los primeros Estados del mundo... Hay que explicarlo también
Cada comunidad política tiene una base identitaria. Es más fácil identificarse con comunidades cercanas, como la ciudad o la región, y más difícil identificarse con entidades lejanas como la Unión Europea. Las comunidades políticas existen en dos niveles que van de la mano: cultural y social, como sustrato necesario, y político y jurídico, como constructo que se levanta sobre el cimiento anterior. No puede articularse una realidad política y jurídica si no hay un sentimiento común. Y ese sentimiento hay que cultivarlo en las cabezas y en los corazones. Esto se aplica a las naciones y a los Estados (en inglés se habla de nation-building y de state-building), y también a identidades más amplias (como la europea).
Cada comunidad política tiene una base identitaria. Es más fácil identificarse con comunidades cercanas, como la ciudad o la región, y más difícil identificarse con entidades lejanas como la Unión Europea. Las comunidades políticas existen en dos niveles que van de la mano: cultural y social, como sustrato necesario, y político y jurídico, como constructo que se levanta sobre el cimiento anterior. No puede articularse una realidad política y jurídica si no hay un sentimiento común. Y ese sentimiento hay que cultivarlo en las cabezas y en los corazones. Esto se aplica a las naciones y a los Estados (en inglés se habla de nation-building y de state-building), y también a identidades más amplias (como la europea).
En España no podemos dar por supuesta la identidad estatal
por muy buenos argumentos que la sostengan. Hay que trabajar cada día para
fomentar una construcción estatal con decisión y convicción. Frente a los
ataques injustos y llenos de mentiras que el Estado está recibiendo, es preciso
un relato de verdad. Hay que responder a los desmanes jurídicos en Cataluña,
pero ese es solo un enfoque reactivo; al mismo tiempo debe hacerse un trabajo
proactivo de construcción estatal, para que todos comprendamos las razones de peso
que existen para querer al Estado. Un Estado que ofrece protección en un mundo
convulso (también de los derechos y libertades de los catalanes frente al
fanatismo totalitario), y que permite contribuir a unas relaciones
internacionales basadas en valores y principios fundamentales.
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lunes, 16 de enero de 2017
Marruecos como modelo
El 12 de enero el diario El País publicó mi artículo titulado Marruecos como modelo. El texto del artículo puede ser consultado aquí. El diálogo continuado entre el Rey Mohammed VI y los partidos oficialistas, y los islamistas moderados del PJD de Abdelilá Benkirán es un ejemplo para el Mundo Árabe. Desde España y desde la Union Europea debemos aplaudir y apoyar ese consenso, que beneficia la estabilidad politica y economica de Marruecos.
Morocco as a political model. English summary
Morocco as a political model. English summary
The
long-lasting compromise between moderate Islamists and official parties in
Morocco is a success story. In October 2016 legislative elections led to a PJD
majority in Parliament. King Muhammad VI and Moroccan elites have accepted the
outcome and are overseeing negotiations to share Government seats. PJD moderate
Islamists, run by Abdelilah Benkirán, are also showing wisdom and judiciousness.
Such agreements between political parties should be an inspiration for the Arab
world, where lack of understanding between political forces has occasionally led
to civil wars. In contrast, Morocco is enjoying political stability and
economic growth. Morocco appears as the new model for the Arab world.
En las elecciones legislativas de octubre pasado
ocurrió un fenómeno muy interesante en Marruecos. Los islamistas moderados del
Partido Justicia y Desarrollo (PJD) volvieron a ganar las elecciones con un
mejor resultado que en 2011, mientras el Rey Mohammed VI y el Majzén (el poder
establecido) aceptaron ese escrutinio, en un ejercicio de moderación de ambas
corrientes que es un modelo para el mundo árabe. Desde luego, existen tensiones
entre las dos orientaciones políticas, islamistas y oficialistas, que están
dificultando la creación de un nuevo Gobierno de coalición desde octubre. Sin
embargo, la prudencia sigue presidiendo la vida política en Marruecos, y esto
es una magnífica noticia para los marroquíes y para el resto del mundo,
necesitado como está de evoluciones políticas positivas.
La experiencia marroquí
debe ser vista en perspectiva comparada. Tras las primaveras árabes, algunos
países de la región se precipitaron en una dolorosa espiral de guerras civiles,
como Libia y Siria. Otros sufrieron fuertes convulsiones porque los actores
políticos en discordia no supieron hallar espacios de consenso. Los Hermanos
Musulmanes introdujeron reformas radicales en Egipto que provocaron el rechazo
de otras fuerzas en liza. Por el contrario, algunos países acertaron a
emprender un rumbo de reformas que, a pesar de las enormes dificultades,
podrían cimentar la convivencia política. Túnez celebró elecciones en 2014 que
llevaron a la victoria del partido modernizador Nidaa Tunes, liderado por el
Presidente Essebsi, con los islamistas de Ennahda en la oposición (partido que
ha cambiado su nombre a Musulmanes Demócratas), descartado planteamientos
radicales. Marruecos introdujo reformas constitucionales en 2011 y, desde
entonces, los islamistas moderados del PJD gobiernan en coalición con fuerzas
oficialistas. Ambos países están recibiendo una consideración especial por
parte de la Unión Europea, en apoyo a sus avances.
En Marruecos nadie
quiere que el tren del diálogo político descarrile. A lo largo de la última
legislatura, el Gobierno presidido por Abdelilá Benkirán, líder del PJD, tuvo
que guardar un equilibrio entre los ministerios asignados a los islamistas y
las carteras conocidas como de soberanía que fueron ejercidas por
personalidades más cercanas a palacio. El nuevo Gobierno de coalición que se
está negociando se basará en un equilibrio similar. Esta apuesta por el
consenso dice mucho en favor de la capacidad política de los dirigentes del
país vecino, comenzando por el propio Rey Mohammed VI, que es consciente de la
necesidad de reformas, y por el jefe del Gobierno Benkirán. La personalidad de
Abdelilá Benkirán es clave en este proceso porque ha sabido hablar el lenguaje
de la calle, contactar con las necesidades de una mayoría y criticar a las
élites, al mismo tiempo que impulsaba políticas pragmáticas. Salvando las
distancias, su hábil papel en la adaptación de la ideología a la realidad
recuerda al del primer Felipe González en los años 1980.
Como han observado los
profesores Bernabé López García y Miguel Hernando de Larramendi en un estudio
publicado por Real Instituto Elcano, la habilidad de Benkirán y sus
colaboradores radica en mantener el espíritu islamista y realizar una política
económica sensata. A pesar de dirigir el gobierno durante años y tener que
tomar algunas medidas impopulares, como la subida de precios de los
carburantes, el PJD no sufrió el desgaste del poder, y obtuvo un mejor
resultado en octubre (127 escaños) que en las anteriores elecciones. Su énfasis
en la lucha contra la corrupción y la racionalización de los métodos de
gobierno ha dado réditos electorales.
Estas líneas de acción
se complementan con la actitud constructiva de los poderes establecidos, lo que
al final produce una estabilidad política que otros países árabes pueden envidiar.
Marruecos ha experimentado un crecimiento regular del PIB desde el año 2000,
sin sufrir los efectos de la crisis. En 2015, el crecimiento fue del 4,5 %,
aunque para 2016 se espera una cifra menor debido a peores cosechas agrícolas.
Sin duda, numerosos
problemas persisten en Marruecos: la sociedad exige mejoras en la educación y
en las infraestructuras. Son precisos avances en la igualdad, el sistema
impositivo y el Estado de derecho. En el plano internacional, la normalización
de las relaciones entre los países del Magreb y la resolución de la
controversia del Sáhara occidental introducirían una dinámica positiva. Con
esas posibles mejoras, estaríamos ante una región emergente, evolución que
España y el conjunto de la Unión Europea deberían seguir apoyando como
prioridad de política exterior.
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martes, 10 de enero de 2017
Patria (de F. Aramburu) y libertad (de Tunku V.)
El País
Vasco vivió una crisis política y moral durante mucho tiempo. En el momento
presente la sociedad vasca está realizando un ejercicio de reconciliación que
es transcendental para todos. Afortunadamente para el País Vasco, para España y para
Europa, la erupción del volcán ha dado paso a la calma y a un nuevo entendimiento. Una magnífica
descripción de aquellos años de plomo y hostilidad aparece en la novela Patria, de Fernando Aramburu. Antes, este escritor vasco afincado en Alemania había publicado
obras estupendas, pero su nueva novela Patria es una obra literaria
de primera categoría para la posteridad. Es un relato coral sobre la vida de
dos familias de Guipúzcoa que se enfrentan amargamente por el conflicto
político. El paisaje es vasco, el lenguaje es vasco, la forma de pensar es
vasca, y el lector vive en primera persona la tragedia inevitable de esos personajes
tan vascos. La novela es muy recomendable porque permite sentir el fuerte torbellino
del volcán en plena erupción, una fuerza de la naturaleza que no responde a la razón.
Aramburu, quien mantiene un blog, y ha comenzado a hablar de su propia experiencia, merece nuestro aplauso sincero por el enorme trabajo realizado,
que le convierte en uno de los grandes escritores de este siglo.
En Cataluña
el volcán sigue activo, aunque los observadores atentos detectan menos
temperatura. El volcán produce la misma sinrazón, parecida incitación al odio,
similares atentados contra las libertades aflorando entre la lava, todo ello alimentado
por el fuego sagrado de la nación. Según los soberanistas, la nación catalana (en
los términos definidos por ellos) está por encima del derecho, de las leyes
pactadas, de la Unión Europea, y también por encima de la libertad de expresión.
Un episodio reciente es una buena muestra. El académico y periodista de origen
hindú formado en Oxford Tunku Varadarajan escribió en Politico un artículo brillante sobre doce personalidades que pueden provocar problemas a Europa en 2017: Twelve people who will (likely) ruin 2017.
Tunku, que ha vivido y trabajado en España, habla un castellano excelente,
conoce bien nuestra realidad, y es buen amigo de quien esto firma desde hace años, escribió un comentario provocador y lleno de ironía inteligente,
donde advierte sobre figuras como Nicolás Sarkozy, Beppe Grillo y (cosa
tremenda) Carles Puigdemont, que pueden traer dificultades a Europa. En el artículo, Tunku observa que Puigdemont sigue
insistiendo en la organización de un referéndum ilegal en Cataluña, lo que
alteraría el orden jurídico español y europeo, y la convivencia entre catalanes.
Las respuestas
de los soberanistas contra Tunku Varadarajan fueron airadas, llenas de
insultos, y descalificadoras. ¿Cómo un “cipayo” podía atreverse a opinar? ¿Cómo
alguien que se declara seguidor del Real Madrid puede decir algo sobre
Cataluña? En un interesante artículo publicado en ABC el 5 de enero, Tunku hace
una colección de las críticas más llamativas que le dirigen en Twitter los
independentistas por ejercer su libertad de pensamiento y de expresión. “Falangista”
y “basura” le llamaron. El problema del pensamiento único, de la violencia
verbal, de la cultura de la amenaza y del desprecio al derecho en Cataluña es
serio, y nos afecta a todos los europeos. Los ataques a la libertad no deberían
tolerarse en nuestras sociedades democráticas, para que cada uno pueda pensar y
decir lo que quiera respetando a los demás. Todos los catalanes deberían
oponerse a un régimen de pensamiento volcánico, lejos de la razón, que servirá como
inspiración literaria en el futuro, pero hoy tristemente actúa contra la convivencia
política en paz.
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jueves, 15 de diciembre de 2016
Brexit, Gibraltar, cosoberanía: nunca digas nunca
El Ministro de Gibraltar, Fabian Picardo, se encuentra en
una situación muy difícil. Desde el referéndum sobre Brexit está pidiendo una
cosa y su contraria: quiere que Gibraltar siga siendo británico y también que
sea parte de la Unión Europea, aunque el Reino Unido salga de la
UE. Desde hace meses Picardo está haciendo campaña para conseguir lo imposible.
Pidió un segundo referéndum para cambiar el resultado del 23 de junio. Reclamó
un “soft Brexit” donde puedan negociarse excepciones. En una entrevista
reciente, Picardo exige un “acuerdo diferenciado” para poder atender su caso.
Incluso, entre sus últimos argumentos, defiende a los diez mil españoles que van
cada día a trabajar a Gibraltar. ¿Será que busca votos en España?
La situación de Picardo es en realidad casi desesperada.
Porque los resultados del referéndum sobre el Brexit demostraron que Gibraltar
no tiene nada que ver con Reino Unido, y que está ligado inevitablemente a
España. Los ciudadanos de Gibraltar votaron un 95 % a favor de permanecer en la
Unión Europea, una proporción mucho más alta que la de cualquier región del
Reino Unido. Una futura salida de la Unión Europea sería muy negativa para los
gibraltareños, porque los situaría fuera del marco europeo, y porque España podría aplicar fuertes controles fronterizos y dejar
a la roca en el aislamiento.
Tras el Brexit, el Gobierno español ha ofrecido una
propuesta de negociación para llegar a una soberanía conjunta (joint sovereignty). Es una propuesta muy atractiva que permitiría a sus habitantes mantener la
nacionalidad británica, además de la española, aprovechar todas las ventajas de
la Unión Europea y guardar una gran autonomía. Por el momento es solo una idea
para discutir con Reino Unido que impulsó el anterior Ministro de Asuntos
Exteriores, José Manuel García-Margallo, y propuso el Embajador de España ante
Naciones Unidas, Román Oyarzun, con ocasión del Comité de Descolonización el 4
de octubre pasado (texto completo, resumen, press summary in English). Se trata de una idea interesante, que el actual Gobierno de España
podría desarrollar para intentar un nuevo acuerdo. Con esta propuesta podría
ganarse la mente, el corazón, … y el bolsillo de los gibraltareños. Los
llanitos deben comprender que el bolsillo no puede llenarse en contra de las
normas comunitarias. Su elección ahora no es ser británicos o
españoles (pueden ser los dos), sino entre ser corsarios o europeos.
La vía de la independencia para Gibraltar se encuentra
cerrada desde hace tiempo, como demostró una vez más la resolución de Naciones Unidas, adoptada este año, que solicita a España y Reino Unido negociar la
soberanía teniendo en cuenta el régimen de cosoberanía propuesto. Si comienza
la negociación sobre Brexit, como ha asegurado la Primera Ministra británica Theresa May,
el futuro de Gibraltar fuera de la Unión será muy incierto. Frente a estas
perspectivas, Picardo ha declarado que Gibraltar “nunca será español”. Teniendo
en cuenta los grandes cambios que hemos observado en las relaciones
internacionales (así como su propia evolución), los asesores de Picardo
deberían recomendar nunca decir nunca.
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jueves, 1 de diciembre de 2016
El método Urkullu
Iñigo Urkullu, elegido Lehendakari del Gobierno Vasco, ha iniciado con buen pie la legislatura. Para poder gobernar el País Vasco ha realizado un pacto con el Partido Socialista de Euskadi, que tiene antecedentes históricos en los años 1990. Con este pacto de gobierno, se abre una etapa positiva, en la que pueden alcanzarse acuerdos con el Gobierno de España y, si hay el consenso suficiente, puede avanzarse hacia un pacto de Estado sobre las cuestiones territoriales.
Al comienzo de esta nueva etapa, Urkullu realizó una importante entrevista con Enric Juliana del diario La Vanguardia de Barcelona, en la que establecía sus propósitos y comentaba la situación en Cataluña. Esta entrevista tuvo mucho impacto en Barcelona. Urkullu hace una diferencia fundamental entre los procesos vasco y catalán. Frente al proceso catalán, que busca el enfrentamiento y la división, Urkullu dice: "aconsejo a los catalanes que eviten el frentismo". Sin renunciar a la idea de nación vasca, pide un acuerdo para conseguir ese fin: "hay que ir a un pacto con el Estado que reconozca la nación vasca y la catalana". Al mismo tiempo, afirma claramente que la secesión es una vía sin salida: "pensar en un Estado vasco independiente es hoy una quimera".
Tras haber vivido una experiencia de violencia y choque social, el País Vasco se encuentra ahora en una fase de reconciliación. En esta nueva etapa, Urkullu se ofrece para liderar un País Vasco más fuerte, pero de acuerdo con la Constitución de 1978, y a través del consenso con el Estado. Se rechaza así la idea de ruptura y se propicia la vía del entendimiento. Es un mensaje claro para los soberanistas catalanes, de alguien que sabe muy bien lo que dice. Urkullu apostilla: "la unilateralidad no es el camino, Europa no la aceptaría". Este mismo mensaje se reproduce más claro todavía en otra entrevista que Urkullu dio al diario El País publicada el 4 de diciembre de 2016: "en un mundo globalizado, la independencia es imposible".
Estos mensajes integradores son muy importantes en un mundo donde las fuerzas disgregadoras siguen teniendo mucha influencia. Tras el Brexit, es posible que el independentismo en Escocia, o también en Irlanda del Norte, vuelvan a reclamar la atención. Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, muchos en California han comenzado una campaña para una futura Calexit, un abandono de California de la Unión planeado para 2018.
Todos estos procesos son contrarios a las tendencias positivas de la historia. Las divisiones políticas que conducen a nuevos enfrentamientos, sean en España, en Europa o en América, son una regresión histórica y presentan riesgos ciertos de vuelta a situaciones lamentables del pasado. Por este motivo hay que aplaudir la iniciativa clarividente del PNV, encabezado por el Lehendakari Iñigo Urkullu y por su presidente Andoni Ortuzar. Los Estados plurales, democráticos y abiertos en el marco de la Unión Europea permiten una identidad política múltiple, diversas nacionalidades, y permiten también avanzar para resolver problemas de largo alcance entre todos. Por favor, miremos más al futuro y menos al pasado.
Al comienzo de esta nueva etapa, Urkullu realizó una importante entrevista con Enric Juliana del diario La Vanguardia de Barcelona, en la que establecía sus propósitos y comentaba la situación en Cataluña. Esta entrevista tuvo mucho impacto en Barcelona. Urkullu hace una diferencia fundamental entre los procesos vasco y catalán. Frente al proceso catalán, que busca el enfrentamiento y la división, Urkullu dice: "aconsejo a los catalanes que eviten el frentismo". Sin renunciar a la idea de nación vasca, pide un acuerdo para conseguir ese fin: "hay que ir a un pacto con el Estado que reconozca la nación vasca y la catalana". Al mismo tiempo, afirma claramente que la secesión es una vía sin salida: "pensar en un Estado vasco independiente es hoy una quimera".
Tras haber vivido una experiencia de violencia y choque social, el País Vasco se encuentra ahora en una fase de reconciliación. En esta nueva etapa, Urkullu se ofrece para liderar un País Vasco más fuerte, pero de acuerdo con la Constitución de 1978, y a través del consenso con el Estado. Se rechaza así la idea de ruptura y se propicia la vía del entendimiento. Es un mensaje claro para los soberanistas catalanes, de alguien que sabe muy bien lo que dice. Urkullu apostilla: "la unilateralidad no es el camino, Europa no la aceptaría". Este mismo mensaje se reproduce más claro todavía en otra entrevista que Urkullu dio al diario El País publicada el 4 de diciembre de 2016: "en un mundo globalizado, la independencia es imposible".
Estos mensajes integradores son muy importantes en un mundo donde las fuerzas disgregadoras siguen teniendo mucha influencia. Tras el Brexit, es posible que el independentismo en Escocia, o también en Irlanda del Norte, vuelvan a reclamar la atención. Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, muchos en California han comenzado una campaña para una futura Calexit, un abandono de California de la Unión planeado para 2018.
Todos estos procesos son contrarios a las tendencias positivas de la historia. Las divisiones políticas que conducen a nuevos enfrentamientos, sean en España, en Europa o en América, son una regresión histórica y presentan riesgos ciertos de vuelta a situaciones lamentables del pasado. Por este motivo hay que aplaudir la iniciativa clarividente del PNV, encabezado por el Lehendakari Iñigo Urkullu y por su presidente Andoni Ortuzar. Los Estados plurales, democráticos y abiertos en el marco de la Unión Europea permiten una identidad política múltiple, diversas nacionalidades, y permiten también avanzar para resolver problemas de largo alcance entre todos. Por favor, miremos más al futuro y menos al pasado.
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