miércoles, 15 de abril de 2015

Precios del petróleo

Hoy se publica en la web Agenda Pública mi artículo Los precios del petróleo están destinados a aumentar. Aunque estamos disfrutando de una etapa de crudo barato, lo que propicia el crecimiento, debemos prepararnos para un mundo de petróleo caro en el futuro.

La bajada de los precios internacionales del petróleo en los últimos meses ha sido espectacular. Después de mantenerse desde 2011 en una meseta en torno a 110 dólares el barril, en septiembre pasado comenzó un descenso que ha llevado a precios actuales de 50 dólares en Estados Unidos y 60 dólares en Europa. Esta es una buena noticia para España y otros países consumidores, porque tal nivel de precios permite acelerar el crecimiento. Ahora bien, la fuerte caída no puede considerarse una tendencia sostenible, ya que existen factores de peso que muy probablemente harán aumentar los precios del crudo en el medio plazo.

El descenso de los precios tiene que ver con las expectativas de oferta y demanda, y con las decisiones políticas de los productores. En cuanto al juego de la oferta y la demanda, esta última no ha declinado, como parece desprenderse de un análisis superficial. Desde el comienzo de la crisis el consumo ha caído en los países ricos, pero los países emergentes siguen reclamando más petróleo. Hay que recordar que el consumo global retrocedió ligeramente en 2009 sobre el año anterior. A partir de 2010, en cambio, se superó el listón de 2008 y desde entonces se han marcado máximos históricos año tras año. Según estudios de la OPEP, aunque el ritmo baje, la demanda mundial de petróleo seguirá aumentando en el futuro próximo debido al empuje de China y de otros emergentes.

Por lo que se refiere a la oferta, existe la creencia de que la extracción de petróleo a partir de esquistos bituminosos por medio del fracking o fracturación hidráulica va a multiplicar la producción y dar lugar a una nueva época de abundancia. Esta idea es exagerada por dos motivos. En primer lugar, las reservas de petróleo de esquisto (shale oil) no son tan importantes como las de gas. La Energy Information Administration de Estados Unidos calcula que, en todo el mundo, el petróleo técnicamente recuperable de este tipo de formación rocosa supone solo un diez por ciento de las reservas totales, mientras que la cifra sube al treinta por ciento por lo que se refiere al gas. Esto significa que, a pesar de que Estados Unidos está viviendo un auge del fracking, no parece que este método de extracción vaya a cambiar fundamentalmente la situación global por lo que se refiere a las reservas de petróleo. De cara al futuro, son quizás más importantes los descubrimientos de crudo extra pesado en la cuenca del Orinoco en Venezuela, que han situado las reservas de este país como las primeras del mundo según BP Statistical Review.

El segundo problema del petróleo de esquisto es el coste económico y medioambiental de su extracción y procesamiento. Donde no hace falta taladrar en profundidad y romper la roca, como las arenas bituminosas de Alberta en Canadá, el coste es relativamente inferior. Allí donde es preciso perforar numerosos pozos e inyectar agua, arena y productos químicos, el gasto de esos recursos y de energía es enorme. Por este motivo, el fracking es viable económicamente solo con altos precios del petróleo. La caída actual de los precios internacionales hace que muchas explotaciones dejen de ser rentables, y que las inversiones necesarias para explotar nuevos yacimientos, sea en esas rocas, sea en el fondo del mar o en otros entornos difíciles, no se hagan. Se verifica así un círculo típico en los recursos: los altos precios empujan un aumento de la oferta y desincentivan la demanda, mientras que los precios bajos disuaden a posibles nuevos productores y hacen aumentar la demanda. Esta es la situación actual, que puede llevar a un efecto rebote del consumo y a nuevos picos de precios.

En consecuencia, los parámetros de oferta y demanda proyectados en el medio plazo invitan a pensar que los precios están destinados a aumentar. Aunque en este punto las opiniones de los expertos son divergentes, y todo depende del optimismo con que se miren las reservas.

Pero el descenso acusado de la cotización internacional del petróleo no ha venido provocado solamente por cálculos sobre oferta y demanda. La geopolítica ha jugado un papel muy relevante. En otoño pasado Arabia Saudí decidió mantener una alta producción, en contra de otros socios menos ricos de la OPEP, que querían reducirla. Abrir el grifo del petróleo supone precios más bajos, lo que perjudica a todos los productores, pero en particular daña a aquellos que necesitan precios altos para equilibrar sus presupuestos nacionales, dentro de la OPEP (Irán y Venezuela), y fuera (Rusia). Arabia Saudí ha elegido una política de precios que impacta negativamente a su adversario principal en la región del Golfo y a los mayores antagonistas de Estados Unidos en otros escenarios. El primer objetivo de los saudíes es seguramente debilitar a Irán e impedir que continúe la rehabilitación en curso del Estado persa como socio de Estados Unidos para mantener la estabilidad en la región y luchar contra las milicias radicales en Oriente Medio.

Arabia Saudí puede aguantar esta posición porque tiene las espaldas cubiertas por reservas financieras, que se calculan en torno a los ochocientos mil millones de dólares. Pero las tensiones continúan en el seno de la OPEP, ya que muchos otros productores necesitan urgentemente precios más altos del petróleo. La maniobra de Arabia Saudí consiste en utilizar el arma del crudo para fines políticos, como ya ocurrió en la crisis de 1973, en aquella ocasión a la inversa, cuando se propició una escalada de precios. Sin embargo, la operación actual, que tiene un efecto colateral positivo sobre los consumidores, no tiene el éxito asegurado por lo que se refiere a su fin principal. La situación económica es delicada en Irán pero el actual gobierno tiene argumentos fuertes para promover la cooperación con Estados Unidos en la estabilidad de la región, si cumple el desmantelamiento pactado de su programa nuclear. Por tanto, aunque el principal promotor de los precios bajos puede mantener un tiempo dicha política, está recibiendo presiones para cambiarla desde socios productores que acusan su alto coste financiero y podría darse cuenta en cualquier momento de que sus objetivos políticos no son fáciles de conseguir.


Por estas razones, los consumidores de petróleo, como los países europeos, deberíamos aprovechar este momento de precios bajos, pero sin olvidar que debemos seguir preparándonos para un mundo de petróleo caro.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Para comprender el mundo


Acaba de publicarse mi nuevo libro titulado Para comprender el mundo, en la editorial Escolar y Mayo. Se trata de un ensayo filosófico que se ofrece para la reflexión y el debate. Comienza con las enseñanzas de la ciencia que permiten enmarcar la naturaleza humana. Y termina con unas propuestas sobre la política y las relaciones internacionales en el mundo actual.



Texto de la contraportada:

Para afrontar los retos globales del presente, necesitamos primero comprender el entorno donde se desarrolla la vida humana. Este breve ensayo considera, con ayuda de la ciencia, cuestiones filosóficas como de dónde venimos y quiénes somos. Sobre otra cuestión clásica, adónde vamos, un análisis de la evolución humana demuestra que el sentido de la existencia es seguir participando en la Creación. Debemos organizar la vida individual, las sociedades y la política para hacer una contribución positiva con ese propósito, que evite la destrucción.

Existen tres desfases que hacen difícil participar en la Creación: el desfase humano, donde los instintos luchan con la razón, el desfase político, en el que la democracia debe controlar los abusos, y el desfase global, puesto que los retos globales requieren medios adecuados más allá del estado tradicional. Todos esos problemas hacen que pueda preverse una ‘zona de peligro’ en el futuro, cuando tendrá que reforzarse la gobernanza mundial.

Capítulos:

1. Unidad del universo
2. Comprender la realidad
3. La fuerza de la Creación
4. Existencia divina
5. Límites humanos
6. Enseñanzas de la ciencia para la vida humana
7. El sentido de la existencia: participar en la Creación
8. Desfase humano: controlar los instintos
9. Desfase político: democracia y capitalismo
10. Desfase global: del estado a la gobernanza global

La conclusión final es que es importante comprender el mundo, pero es más importante todavía ayudar a mejorarlo.

viernes, 17 de octubre de 2014

El derecho a decidir no existe


Con el fin de contribuir al análisis y al debate sobre la independencia de Cataluña con argumentos, he escrito la tribuna El derecho a decidir no existe, que el diario El País ha publicado el 16 de octubre. El hecho de que muchos en Cataluña se hayan atribuido a si mismos ese supuesto derecho, en las condiciones que ellos mismos han decidido, no quiere decir que ese derecho exista. En Derecho Internacional, por ejemplo, el hecho de que un país piense con gran convencimiento que tiene derecho a un territorio vecino no le confiere ese derecho.

En este y en otros artículos anteriores (sobre el improbable reconocimiento internacional de Cataluña, y sobre cómo regenerar la idea de nacionalismo español en el siglo XXI) intento introducir la visión histórica y la perspectiva del Derecho Internacional en estas cuestiones. Muchas veces uno tiene la impresión de que las posiciones extremas independentistas manipulan esas dos venerables disciplinas simplemente para arrimar el ascua a su sardina. En lugar de hacer un estudio objetivo de lo que la historia y las relaciones internacionales contemporáneas pueden aportar al problema, hacen una lectura parcial e interesada. Esto da lugar a una base intelectual estrecha que es el origen de un "pensamiento único" y de un debate político lamentable. 

Sin duda, las demandas de independencia existen en Cataluña. La verdadera cuestión es cómo canalizarlas, si a través de la revolución, o a través del debate político serio y razonado en una España y en una Europa democráticas.

martes, 31 de diciembre de 2013

Nuevo nacionalismo democrático español

Uno de los asuntos centrales de la política española este año de 2013 que ahora termina ha sido, una vez más, la cuestión catalana. El proyecto secesionista ha estado muy mal planeado desde el punto de vista internacional. Los independentistas han manipulado la historia, sin dar suficiente trascendencia al hecho de que Cataluña ha formado parte siempre del Estado español desde su comienzo. Además, las comparaciones con otros casos son erróneas. Canadá se forma a partir de zonas de distinta colonización. Bélgica es de formación reciente y las dos comunidades, flamenca y valona, se fusionaron de manera solo superficial desde 1830. Y Escocia fue un reino hasta la Unión a comienzos del siglo XVIII.

Artur Mas y sus adláteres han iniciado un proyecto dislocado e impetuoso, en el que han ignorado una lección fundamental de las relaciones internacionales: una declaración unilateral de independencia solo será apoyada desde fuera por Estados que quieran enemistarse con España. Y no hay ninguno, porque España es respetada en todo el mundo. La cuestión no es que el Ministerio de Asuntos Exteriores haga una campaña informativa, sino que nadie en el globo está dispuesto a maniobrar para romper España. Los independentistas han recibido claras respuestas negativas de Estados Unidos, a través de la CasaBlanca, y de otros países. Artur Mas se ha paseado por Moscú para buscar apoyos y lo único que consiguió fue una foto en la Paza Roja como cualquier otro turista. En Brasil pudo entrevistarse con el expresidente Lula en visita privada, porque este exigió que no hubiera fotos. Seguramente Lula le tiraría de las orejas a Mas por su desconocimiento de cómo funciona el mundo. Ni Francia, ni Reino Unido, ni Italia, ni Alemania ni ninguna otra potencia europea está dispuesta a introducir este elemento de inestabilidad profunda en el continente, que recuerda demasiado a los Balcanes. Para acabar su periplo grotesco, Artur Mas visitó Israel para hacer las declaraciones más desafortunadas que comparan a este gran país con su proyecto romántico, y luego, desde India, habló del papel de Gandi en la descolonización y en la creación de la moderna India, otra muestra de cómo quiere comparar lo incomparable.

Frente al proyecto secesionista, que bebe de fuentes ideológicas y políticas del siglo XIX, que tiene a veces tintes fascistas y se adereza de buenismo pacifista, todo ello unido a un cierto desconocimiento de las relaciones internacionales, surge el proyecto nacional español, como uno de los más atractivos de finales del siglo XX y principios del XXI. Este proyecto histórico de largo alcance ha sido reconocido en todo el mundo. Sobre la base de una historia con sus luces y sombras, pero sin duda una de las más intensas de las grandes naciones europeas con su proyección en todo el mundo, España ha sabido realizar transformaciones difíciles y admirables en las últimas décadas, que han superado los aspectos más negativos de su historia. La imagen de España en el mundo está asociada a una modélica transición a la democracia desde 1975. Posteriormente, se ha asegurado la alternancia democrática. Las diversas culturas y sensibilidades presentes en España se han sumado para crear un Estado plural, donde existe una gran riqueza. Los catalanes están orgullosos con razón de su legado cultural, pero existen otros legados de similar importancia en España y todos ellos se enriquecen mutuamente. Es la capacidad de integrar todas esas herencias lo que da fuerza a España, mucho más teniendo en cuenta que la proyección cultural española en el mundo es formidable. En el plano político internacional, desde los años 1980, nuestra participación en la Comunidad Europea, luego UE, en la Alianza Atlántica y en otras organizaciones internacionales demostró que España se involucraba de manera activa en las cuestiones globales. También resolvimos con éxito los retos de modernizar la economía, entrar en el euro y, en relación con esto, respetar escrupulosamente los criterios de convergencia. En los años 2000, durante la etapa de la globalización, numerosas empresas españolas supieron llevar a cabo una sorprendente expansión internacional, y en los últimos meses, los observadores europeos y los mercados indican que España está saliendo de la crisis de manera ejemplar.


Todo ello da lugar a un proyecto nacional español de futuro mucho más atractivo que los proyectos secesionistas, y que puede jugar en el tablero global con otros grandes estados. Además, este proyecto no está ni mucho menos ultimado porque tiene todavía dimensiones que deben ilusionarnos de cara al futuro. Pueden destacarse tres. En primer lugar, la crisis y la corrupción que hemos visto en demasiados sectores de nuestra política y sociedad exigen una regeneración, por lo que nuestra democracia no es un estado final ya alcanzado sino una tarea permanente que exige nuestra participación crítica. En segundo lugar, el desafío de transformar nuestra economía hacia patrones más sostenibles, con menos consumo de hidrocarburos, puede compararse, por su complejidad y trascendencia, a los retos anteriormente señalados. Del mismo modo que pudimos superar esos desafíos históricos, hay que confiar en que, con la voluntad política necesaria, sabremos convertirnos en referencia mundial de economía sostenible y menos dependiente del petróleo. Finalmente, la tarea de una proyección global más importante de España significa que debemos participaren las grandes cuestiones de gobernanza global de manera más activa. En juego están cuestiones fundamentales para el futuro de la humanidad, y España tiene capacidad para hacer una aportación equilibrada y significativa.

martes, 19 de noviembre de 2013

Geoestrategia del petróleo

La recuperación económica que ha iniciado España puede verse comprometida por los altos precios del petróleo en el futuro. Este es el argumento principal del Documento de Trabajo que acaba de publicar el Real Instituto Elcano, con el título Geoestrategia del petróleo: un factor de riesgo. La oferta mundial de crudo se está expandiendo, pero la demanda aumentará en mayor medida si los emergentes siguen creciendo como hasta ahora. España debe tener en cuenta este riesgo, continuando la adopción de medidas hacia una economía más sostenible.

En efecto, nuevas subidas del precio internacional del petróleo deberían ser preocupantes para los países muy dependientes de este recurso, como España. El gráfico adjunto es suficientemente representativo de cómo subieron esos precios entre el año 2001 y el 2008. Pero igualmente sorprendente es observar que, en la actualidad, los precios del crudo en los mercados globales siguen altos, lo que dificulta nuestra recuperación económica.

Tras el récord en el verano de 2008, el petróleo se encuentra en una meseta en torno a 110 dólares/barril en los últimos años. Seguramente la oferta mundial de petróleo aumentará debido a nuevas fuentes (como las arenas bituminosas de Canadá, el crudo extrapesado de Venezuela y el shale oil), pero también es verdad que la demanda mundial está destinada a crecer debido al tirón de los emergentes. Si China o/y otros emergentes afrontan problemas, entonces los precios bajarán. Pero si continúan su crecimiento, el petróleo y otros recursos naturales escalarán. Por este motivo, con ser elevados en la actualidad, no hay que descartar precios más altos del petróleo en los años por venir, sobre todo si interviene alguna crisis internacional con repercusión sobre este recurso.

Los altos precios del petróleo constituyen un riesgo cierto para la economía española, que se encuentra en franca recuperación, pero es altamente dependiente de la importación de hidrocarburos. Ante posibles nuevas subidas del precio del petróleo, la mejor opción para España es consolidar la eficiencia energética y avanzar firmemente hacia una economía sostenible. En las últimas décadas España ha sabido realizar otras transformaciones políticas y económicas con éxito y ahora, con la determinación necesaria, puede consolidar una posición como economía avanzada sostenible.

viernes, 18 de octubre de 2013

Actualidad internacional y Derecho Global



Algunos asuntos de la actualidad internacional reclaman nuestra atención de repente. Las noticias que rompen (breaking news) no avisan. Se cuelan en nuestro orden cotidiano, nos sorprenden, asustan o indignan, hasta que las podemos asimilar. Un ataque terrorista, por ejemplo, catástrofes, tsunamis o terremotos, el curso de una guerra …, pero también las buenas noticias, que a veces las hay!

Esa actualidad me lleva a intervenir en los medios para ofrecer análisis. En los medios no pueden hacerse largas disquisiciones, sino que hay que dar ideas claras y comprensibles sobre las posibles consecuencias de lo que pasa. En la prensa escrita, he publicado artículos sobre el separatismo en Cataluña o Gibraltar, además de otras cuestiones internacionales. También he intervenido en el Canal 24h de RTVE dentro del programa El Mundo en 24 horas, dirigido con mano amable y serena por María San Juan.

En este programa he hablado sobre las negociaciones con Irán para detener su programa nuclear y las nuevas relaciones con Estados Unidos, y antes comenté el caso Snowden, que reveló escuchas en Interntet. En estos y otros casos se observa cómo funciona la política internacional, pero también se ve cómo el Derecho Internacional actúa para poner orden en esa política.

El curso académico en la Universidad Complutense ha comenzado este mes de octubre. Afortunadamente cuento con varios grupos de estudiantes muy interesados y con ganas de aprender. Estos estudiantes deben hacer casos prácticos de Derecho Internacional. Los casos mencionados y otros que la realidad internacional produce cada día se suman a los que se anuncian para debate en la Universidad, por lo que los estudiantes tienen suficientes ideas para elaborar sus trabajos, donde siempre deben incluir la perspectiva del Derecho Global, es decir, lo que este derecho regula sobre el caso y lo que puede aportar para introducir racionalidad y justicia en cada una de esas situaciones.

lunes, 3 de junio de 2013

Gibraltar y el Tratado de Utrecht

El Real Instituto Elcano acaba de publicar el análisis titulado Gibraltar y el Tratado de Utrecht, en anticipación del tri-centenario de ese tratado, que se cumple en julio de este año. España cedió Gibraltar a Gran Bretaña con tres condiciones clave: (1) el territorio cedido era limitado; (2) la falta de comunicación con zonas vecinas; y (3) el derecho de retrocesión a España en caso de que Gran Bretaña quisiera cambiar el régimen pactado.

En el texto, se mantiene que la cesión de Gibraltar hecha por España a Gran Bretaña en 1713 no significó un traspaso de soberanía plena, porque Reino Unido no puede disponer como quiera de esa posesión, sino una transmisión de la propiedad y el uso con las condiciones mencionadas. El análisis de esas tres limitaciones pactadas revela en primer lugar, por lo que se refiere al territorio, que el Reino Unido ocupa la zona del istmo sin título jurídico para ello. La segunda condición (“sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra”) ha sido levantada por España desde 1985 con el fin de favorecer los intercambios y avanzar en las negociaciones para la retrocesión. Sin embargo, el resultado de la apertura ha sido más bien un reforzamiento del estatuto político y de la economía de Gibraltar en contra de lo que perseguía España, por lo que puede volverse a la situación anterior.

Finalmente, la tercera condición establecía claramente que España tenía derecho a “redimir” Gibraltar, es decir, dar por terminada la cesión, en el caso de que al Reino Unido le pareciera conveniente dar, vender o enajenar de cualquier modo la propiedad cedida. Esta situación se ha confirmado desde 2006, cuando el Reino Unido ha sometido una nueva Constitución a Gibraltar que asegura un estatuto de auto-gobierno. El primer cambio de régimen que intentó el Reino Unido en los años 1960, la descolonización, no pudo aplicarse a Gibraltar porque Naciones Unidas reconoció que la propiedad británica partía de una cesión de España. Ante esa imposibilidad, el Reino Unido ha decidido “enajenar” su propiedad a la población existente en Gibraltar, producto de cambios sucesivos en la historia, en contra de lo pactado en el Tratado de Utrecht. Por tanto, puede entenderse que, según el Derecho Internacional y haciendo una interpretación correcta del artículo X de ese tratado, la cesión de España ha terminado y se han recuperado los derechos soberanos de origen sobre el territorio cedido.

Esta argumentación jurídica complementa otros comentarios sobre el mismo tema hechos en este blog: el titulado El alcalde de Gibraltar, y Pescaíto frito en Gibraltar. Evidentemente, esta cuestión seguirá dando que hablar y deberemos seguir tratándola en el futuro.